Cada organización tiene su gente "a la que acudir", personas en cualquier departamento que puedan responder a cualquier pregunta.

 

Son personas con autoridad reconocida que comparten sus nuevos conocimientos e información, lo que permite que un colectivo coopere en un proceso y logre un mayor rendimiento intelectual.

 

Estas relaciones, que se enriquecen mutuamente, aprenden continuamente de la retroalimentación para producir un conocimiento justo a tiempo que permita tomar mejores decisiones que actuando en solitario. Son conexiones espontáneas fundamentales para cualquier organización.

 

Organigramas formales a menudo no cuentan con la red de personas que realmente ejecutan el trabajo.

 

Las herramientas ONA ayudan a comprender cómo fluye, puede y debe fluir la información en la organización. Estas herramientas ofrecen información valiosa para el diseño de la organización, destacando dónde las personas pueden dar lo mejor de sí mismas y liberando el talento para realizar actividades de mayor valor añadido.

 

HOW-4 - una herramienta emergente de ONA - revela y monitores las redes existentes, descubriendo el poder latente de las redes informales.

Por Fabio Fedel